Duerme colgado a 100 metros de altura

Inauguran en Riglos, Huesca, un "hotel" único en el mundo

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Una noche a 100 metros del suelo

Una noche a 100 metros del suelo

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Siempre anclados

Siempre anclados

Por seguridad cualquiera que quiera dormir en la hamaca debe mantenerse anclado de manera continua, aunque te alejes ligeramente de la hamaca.

Rab Riglos Suite

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Vistas incomparables

Vistas incomparables

Las vistas hacia los rojizos Mallos de Riglos son inigualables. Esta zona, además de ser un paraíso para los escaladores es también un lugar de encuentro para aquellos que quieren realizar otros deportes de aventura y en la naturaleza, como las vías ferratas o el salto base.

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Los Mallos de Riglos

Los Mallos de Riglos

Estas estructuras verticales de conglomerado tienen una belleza incomparable. Es uno de esos sitios que no puedes definir con adjetivos. Unas montañas que cambian de color según le incidan los rayos del sol. Un lugar donde se respira paz. Una meca de montañeros donde se han gestado algunas de las grandes hazañas de la escalada de nuestro país.

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Ascensión junto con un guía escalador

Ascensión junto con un guía escalador

Para ascender hasta la hamaca de pared un guía sube primero, pudiendo ascender los clientes de segundos, aumentando la seguridad en la escalada.

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Increíbles vistas

Increíbles vistas

Las vistas desde la hamaca son únicas, como la experiencia que ofrece esta curioso "hotel" que desarrolla su actividad en Riglos, un bonito pueblo en la vereda del río Gállego, entre Huesca y Pamplona.

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Amanecer colgado de una pared

Amanecer colgado de una pared

Despertarse, sacar la cabeza de la tienda de campaña de pared y ver que te encuentras a decenas de metros del suelo es una experiencia que ya no solo está al alcance de unos pocos expertos escaladores.

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Sobre el pueblo de Riglos

Sobre el pueblo de Riglos

Riglos se encuentra a unos 50 km de Huesca y, como se puede ver en la imagen tomada desde una de las hamacas de pared, apenas lo conforman un centenar de viviendas. Eso sí, en él se respira la armonía y la tranquilidad que solo algunos lugares son capaces de transmitir.

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Repisa cerca de la hamaca

Repisa cerca de la hamaca

En la mayoría de los emplazamientos elegidos existe una repisa cercana donde poder descansar "cómodamente", comer, hacer las necesidades vitales... como la que se observa en la imagen.

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Casco de seguridad, mucho más que una recomendación

Casco de seguridad, mucho más que una recomendación

El casco de seguridad es un elemento obligatorio en ciertas actividades de montaña como la escalada. Además ciertos tipos de rocas son especialmente peligrosas, como el conglomerado de los Mallos de Riglos, pues en ciertas ocasiones se desprenden piedras de la pared que pueden acabar golpeando a los escaladores.

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Reuniones ya equipadas

Reuniones ya equipadas

Las reuniones de la pared de las que cuelgan las hamacas no han debido reequiparse, evitando dañar el medio ambiente.

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A la luz del frontal

A la luz del frontal

La soledad en la hamaca es absoluta. Tú y el vacío (o junto con quien quieras compartir la experiencia, claro).

Rab Riglos Suite

Inauguran en Riglos, Huesca, un "hotel" único en el mundo

¡Si tienes vértigo deja de leer! Bueno, en realidad ya habrás entrado en pánico tras ver las fotos de este hotel pionero en el planeta. Se trata de algo más que un hotel o un sitio donde pernoctar, realmente es toda una experiencia en sí misma: dormir en una pared vertical colgado a más de 100 metros sobre el suelo.

Cuando hace años se plantearon escalar grandes paredes de todo el mundo, como el famoso “Capitán” de Yosemite, surgió un pequeño problema, ¿cómo dormir a cientos de metros para continuar escalando al día siguiente? Así nacieron las hamacas de pared, una especie de tienda de campaña que colgada de las reuniones (los puntos de anclaje más seguros en una vía de escalada) permitía dormir cómodamente para proseguir la ascensión al día siguiente. Con el paso de los años estas hamacas se han perfeccionado y pasar la noche en una de ellas ya no supone un sufrimiento digno de los más aventureros, sino un disfrute para cualquier amante de la escalada.

Con esta idea de gozar de unas vistas absolutamente excepcionales y pasar una noche distinta nació el Rab Riglos Suite. Cuatro amigos de la zona, Álvaro Novellón, Rafael García, Víctor y Beatriz Bañales, decidieron buscar un patrocinador y “potenciar la fama y el prestigio de Riglos”, un pequeño pueblo cuna de escaladores a unos pocos kilómetros de Huesca, nos explica la propia Bañales. A las marcas de material de escalada Rab y Edelweiss les encantó la idea y ahora, tras pasar todos los trámites, el Gobierno de Aragón y el Ayuntamiento de Riglos les ha dado el permiso para lanzar esta nueva actividad turística de aventura.

Las hamacas no están puestas fijas en la pared, sino que hay que subir, montarlas y pernoctar. Por eso, nos explica Beatriz Bañales por teléfono, “se requieren ciertas nociones mínimas de escalada”. La actividad comienza por la tarde, se escala junto con un guía titulado hasta unos 100 metros (dependiendo de la pared elegida por los clientes), se duerme después de tomar la cena incluida en el pack y al día siguiente se sigue escalando hasta la cima o se desciende rapelando por el mismo itinerario del día anterior. Incluso existe una opción en el Mallo Colorado de descender hasta la tienda y evitar la escalada inicial.

De momento se pueden elegir cuatro paredes a escalar: “El Puro”, “La Visera”, “El Pisón”y “El Colorado”. En cada habitación se pueden ubicar una o dos hamacas de dos personas, hasta un máximo de cuatro escaladores por habitación, lo que permite disfrutar sólo, pasar una noche romántica en pareja, o disfrutar con varios amigos a la vez.

La pregunta es obligada: ¿y para hacer nuestras necesidades fisiológicas? Junto con la hamaca se sube un inodoro químico portátil para disfrutar de ciertas comodidades en ese “momento íntimo”.

Se trata de una idea única en el mundo, cuyo hermano más parecido se llama SkyLodge Adventure Suites (en Perú). Sin embargo es completamente distinto, pues se trata de una estructura acristalada fija. “¡Como la hamaca de Riglos no existe nada!” apunta Bañales orgullosa de esta idea que, bajo la premisa del respeto al entorno natural y la escalada, pretende impulsar el turismo de aventura de la zona. “Está muy orientado a clientes extranjeros y se ha conseguido mucha difusión Internacional” explica la cofundadora.

Pasar la noche colgado de la pared cuesta un máximo de 300 euros por persona, e incluye el material y la cena basada en gastronomía local. Además se pueden contratar servicios extras de comida e incluso la grabación de la ascensión con un drone.

Ya sabes, si quieres pasar una luna de miel distinta, quieres poner a prueba tu vértigo o simplemente quieres disfrutar de unas vistas excepcionales con la adrenalina al 200%, existe una posibilidad de hacerlo en el norte de España.