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Paseo por Praga

Lo mejor de la capital checa

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Praga

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Praga, recorrido desde la plaza Tyn a la colina del Castillo

Por José Antonio Mourenza, ViajesNG nº 146

Praga es un rincón mágico en pleno centro de Europa. El visitante lo puede comprobar desde el primer minuto de su estancia cuando, en la plaza de la Ciudad Vieja (Staré Mesto), se topa con el Reloj Astronómico de la torre del Ayuntamiento. Cada hora en punto, las campanadas se acompañan del baile de unos autómatas que representan a la muerte y a los doce apóstoles; cuenta la leyenda que para evitar una copia de este milagro mecánico, el maestro relojero fue dejado ciego. Desde los setenta metros de la torre del Reloj se corrobora el apelativo de «ciudad de las cien torres» que recibe Praga, con los pináculos góticos de la iglesia de Nuestra Señora de Tyn silueteando el cielo en primer término.

Después de la sorpresa inicial es imprescindible disfrutar de un café en alguna de las terrazas de esta amplia plaza. Contemplar los palacios neoclásicos y barrocos que se erigen alrededor es todo un descubrimiento. Cada fachada presenta una decoración única, con dibujos que acabaron por dar nombre a los edificios: el Unicornio Dorado, el Carnero de Piedra o el Broche Azul. El recorrido se convierte a continuación en un agradable paseo peatonal, flanqueado por comercios que venden el famoso cristal de Bohemia y otros productos típicos del país. Los pasos confluyen en la torre de la Pólvora, una de las trece puertas que daban acceso a la ciudad en la Edad Media y que ahora permiten admirarla a vista de pájaro. El edificio contiguo es la Casa Municipal, sede de conciertos de la melancólica música de Bedrich Smetana, compositor y nacionalista checo del siglo XIX. La visita a la Casa Municipal tiene otro aliciente artístico: las paredes rebosantes de pinturas del modernista Alfons Mucha (1860-1939).

Aquí empieza la Ciudad Nueva (Nové Mesto), cuyo centro es la plaza de San Wenceslao, que en realidad es una gran avenida flanqueada por edificios decimonónicos como el Museo Nacional, el Teatro de la Ópera y el modernista Hotel Europa. Este último es un agradable lugar para sentarse a tomar un té y recrear las vivencias del protagonista de la novela de Bohumil Hrabal Yo, que he servido al rey de Inglaterra (1971), un ambicioso camarero en la Praga de los años previos y posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

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