El sudoeste de Irlanda reúne penínsulas rocosas, restos arqueológicos y pueblos de cultura gaélica
Por Julia Piera, ViajesNG nº 146
En las montañas de Kerry la diosa madre Anu esculpió sus pechos; en sus remotas islas, la diosa Duinech pasó por siete periodos de juventud; y Hag de Beara, la más primitiva de las diosas, dejó impronta en sus monumentos megalíticos. La región sudoeste de Irlanda, indómita y misteriosa como las leyendas celtas, reúne penínsulas rocosas, campos amables, restos arqueológicos, playas desiertas y pueblos donde se habla gaélico y suena la música celta. El recorrido que mejor hilvana este territorio parte de la animada ciudad de Cork, capital del condado del mismo nombre, y sigue el litoral hasta la localidad de Dingle, en el condado de Kerry.
Cork, del gaélico corcaigh o marisma, está situada en las faldas del río Lee. El río fluye en dos canales atravesados por puentes alrededor de una isla central, donde se encuentra el núcleo de la ciudad. Con 140.000 habitantes y una destacada universidad de estilo Oxbridge (por Cambridge y Oxford), Cork es la segunda localidad en importancia del país. Su historia de luchas fervientes a favor de la independencia de Irlanda, lograda en 1949, fue el origen de su fama como enclave rebelde.
El mercado de cork
Hoy en día Cork es una ciudad moderna y cargada de energía, como se percibe en la animada zona peatonal y llena de cafés del antiguo barrio hugonote, situada al norte de la calle principal, St. Patrick’s Street. Tras las fachadas de esta última, el cuidado mercado inglés muestra un amplio surtido de mariscos y pescados frescos, productos de la huerta y drisheen, un tipo de morcilla local. Este sector constituye un ejemplo contemporáneo de la tradición mercantil de Cork, que siempre ha gozado de importantes conexiones marítimas a través del puerto de Cobh, emplazado 24 kilómetros al sudoeste.