Paseo por el centro antiguo toledano
Por Ramón González Férriz, ViajesNG nº 148
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MASSIMO BORCHI / CORBIS
El centro histórico de Toledo se asienta en una colina que, con la imponente mole del Alcázar, desciende hasta la ribera del río Tajo. Allí convivieron durante siglos musulmanes, judíos y cristianos, cuyo legado múltiple es aún perceptible donde quiera que se mire, desde sus monumentos a sus delicias gastronómicas. Llamada desde entonces la Ciudad de las Tres Culturas, estas capas de historia superpuestas han convertido a la actual capital manchega en un enclave de patrimonio impresionante.
La Puerta de Bisagra, de origen medieval aunque ampliada en estilo renacentista en 1550, es la entrada principal a Toledo. Desde allí los callejones empinados del centro conducen entre hileras de casas bajas y piedras saturadas de historia. Mezquitas, sinagogas e iglesias conviven apenas a unos pasos, aunque quizá lo más llamativo de estos edificios sean las influencias artísticas que legaron sus distintas confesiones.
Paseo por la Judería
Uno de estos ejemplos es la sinagoga del Tránsito, que se erige en un silencioso pasadizo de la Judería toledana, cerca de la casa en la que El Greco vivió desde 1585 hasta su muerte en 1614. Aunque por su nave única la sinagoga podría parecer una capilla cristiana, en la decoración sigue los preceptos judíos que prohíben las representaciones humanas, y las sustituye por motivos vegetales. Construida en 1360 y transformada en templo cristiano tras la expulsión de los judíos en el siglo XV, desde 1964 alberga el Museo Sefardí.