Son fieros, pueden alcanzar una envergadura alar de hasta 1,20 metros y no dudan en atacar con sus garras. Sin embargo, una hembra de esta ave rapaz accedió a convertirse en musa de un fotógrafo.
Por Amanda Fiegl, julio de 2012
Fotografías de Sven Začek
En un gélido bosque de Estonia, el joven cazador de imágenes acechaba alces con su cámara cuando en su objetivo se cruzó otra criatura que lo estaba observando: una hembra de cárabo uralense. Sven Začek contempló sus ojos de ébano y su rostro en forma de corazón y enmarcado en una delicada orla de plumas. Quedó prendado.