Publicado: December 2011
Fukushima

Japón, refugiados nucleares
Tras la catástrofe del 11 de marzo, decenas de miles de personas fueron evacuadas de sus hogares en las proximidades de la central nuclear afectada. Sus huellas están impresas en el barro seco. ¿Cómo ha quedado la zona que con tanto pesar dejaron atrás?
Por Lucille Craft
Fotografías de David Guttenfelder
Lo más desgarrador de la ciudad de Namie es que todo parece en orden. La hierba verdeazulada de los prados parece fresca. Los ríos Takase y Ukedo fluyen resplandecientes bajo el sol. La barbería, la estación de trenes y el restaurante de cerdo frito parecen a punto de abrir sus puertas, lejos del caos y la destrucción que se abatieron sobre las localidades costeras un poco más al norte. En las prefecturas de Miyagi e Iwate, los relojes que las olas devolvieron a la playa se habían parado hacia las 3.15 h de la tarde, la hora en que el tsunami devoró ciudades enteras. Pero en la humilde localidad pesquera de Namie, los relojes siguen funcionando.
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