Las mujeres afganas sufren bajo el yugo del tribalismo, la pobreza y la guerra. Hoy empiezan a luchar por una vida justa.
Por Elizabeth Rubin, Febrero de 2011
Hace 25 años una muchacha afgana de ojos verdes hechizaba al mundo desde la portada de National Geographic. La joven refugiada huía de la guerra entre los soviéticos, que habían invadido su país, y los mujaidines, apoyados por los estadounidenses, y se convirtió en icono de la tragedia de Afganistán. Hoy el símbolo del país vuelve a ser una joven, Bibi Aisha (página 93), a quien su marido rebanó la nariz y las orejas como castigo por escapar de él y su familia. Aisha huía de las palizas y otros abusos.