Publicado: December 2010
David y Salomón

Reyes de la polémica
¿Fue el reino de David y Salomón un imperio glorioso, o una modesta población de campesinos y pastores? Depende del arqueólogo a quien se pregunte.
Por Robert Draper
Fotografías de Greg Girard
Sentada en un banco de la Ciudad Vieja de Jerusalén, bajo el frío de otoño, la mujer de rostro redondo come una manzana mientras estudia el edificio que le ha reportado tanta fama como disgustos. En realidad, tiene poco de edificio: apenas son unos muretes de piedra junto a los 20 metros de un antiguo muro de contención escalonado. Pero como arqueóloga y descubridora del yacimiento, sus ojos ven cosas que a los demás se nos escapan. Ve la ubicación del edificio, en una escarpa al norte de la milenaria ciudad de Jerusalén desde la que se divisa el valle de Cedrón, y reconoce en él una posición privilegiada para dominar un reino. Imagina a los carpinteros y picapedreros fenicios que lo erigieron en el siglo X a.C. También a los babilonios que lo destruyeron cuatro siglos después. Y, sobre todo, imagina al hombre que cree mandó construir el edificio para ocuparlo. Se llamaba David. Probablemente, ha anunciado la arqueóloga, éste sea el edificio descrito en el Libro Segundo de Samuel: «Hiram, rey de Tiro, envió [...] carpinteros y canteros, que construyeron una casa para David. Y así reconoció David que Yahvé lo había confirmado como rey de Israel y que realzaba su reino a causa de su pueblo Israel».
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