A la sombra del legendario templo chino, los discípulos de un anciano maestro de kung-fu afrontan grandes cambios en el mundo de las artes marciales.
Por Peter Gwin, Noviembre de 2010
El maestro vivió su último día envuelto en una colcha confeccionada por su esposa, en una pequeña habitación en la que sólo se oía su débil respiración. A lo largo de aquel día de primavera, un alud de visitantes fue llegando a la ciudad de Yanshi, en las estribaciones de los montes Song, para presentar sus respetos ante la agonía de Yang Guiwu, su maestro de kung-fu.