Publicado: Noviembre 2010
Aztecas

Nueva luz sobre los aztecas
La excavación de una pirámide sagrada ofrece nuevas pistas sobre los sangrientos rituales del Imperio mesoamericano, pero ningún rastro, de momento, de su emperador más temible.
Por Robert Draper
Fotografías de Kenneth Garrett y Jesús López
En una esquina del Zócalo, la famosa plaza de Ciudad de México, junto a las ruinas de la pirámide sagrada azteca conocida como Templo Mayor, se descubrieron los restos de un animal, quizás un perro o un lobo. Se trata de una hembra que murió hace 500 años y cuyos restos yacían en un pozo de dos metros y medio de profundidad, con las paredes revestidas de piedra. Es probable que no tuviera nombre, ni dueño. Pero es evidente que el cánido significó algo para alguien. Llevaba un collar de cuentas de jade y unas orejeras de turquesa, y de las patas le colgaban ajorcas con cascabeles de oro puro.
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