Canguros de dos metros de alto, ramoneadores del tamaño de rinocerontes, aves enormes incapaces de volar y un depredador que los mataba a todos. Así era la megafauna de Australia antes de la llegada de los humanos. Después, la mayoría de aquellos gigantes desapareció. ¿Los exterminó la última glaciación? ¿O los cazaron los humanos hasta acabar con ellos?
Por Joel Achenbach, Octubre de 2010
Las cuevas de Naracoorte se encuentran en las idílicas tierras de viñedos de Australia meridional, a cuatro horas de Adelaida por las carreteras solitarias que se dirigen al océano Austral, como lo llaman los australianos. Las vides prosperan en una tierra roja que recubre la piedra caliza porosa como si fuera el glaseado de un pastel. El paisaje es maravilloso, pero el terreno puede ser traicionero. Está sembrado de agujeros, muchos de los cuales no son más anchos que un velador, pero son profundos y se hunden en las más oscuras cavernas. Son como trampas, y en ocasiones se han tragado a más de un canguro que iba saltando de noche.