Publicado: Septiembre 2010
Huevos de insecto

Tesoros diminutos
Máquinas de supervivencia, los huevos de insecto resisten y se desarrollan dondequiera que sus progenitores los depositen.
Por Rob Dunn
Fotografías de Martin Oeggerli
Vivimos engañados. Pensamos que la Tierra es nuestra, pero en realidad es de ellos. No hemos hecho más que empezar a contar sus especies. Constantemente aparecen formas nuevas en parís, londres, nueva york o en el jardín de casa, con sólo levantar una rama del suelo. No hay dos iguales. Parecen extraterrestres a nuestro lado, pero en realidad los raros somos nosotros, pues ellos son la forma de vida más común. Mientras diversos monstruos vertebrados han surgido y se han extinguido, los insectos no han dejado de aparearse, poner huevos y, así, poblar cada pantano, árbol y trozo de suelo. Hablamos de la era de los dinosaurios o de la era de los mamíferos, pero desde que el primer animal salió del mar a la tierra, todas las eras han sido también la era de los insectos. Son la sal de la Tierra.
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