Publicado: Diciembre 2009
El bosque de piedra

Al filo de la navaja
La vida en el laberinto de piedra de Madagascar
Por Neil Shea
Fotografías de Stephen Alvarez
El lagarto se movía a sacudidas sobre la piedra abrasada por el sol. Unos pasos, un giro de la cabeza, y la inmovilidad absoluta de una criatura que se siente perseguida. Afiladas torres y columnas acanaladas se erguían a su alrededor como los pilares de una catedral gótica, silenciosa y vacía. Desde el fondo de las gargantas, el chillido de un loro interrumpió el trance. El lagarto salió lanzado, y el brazo de Hery Rakotondravony se disparó. Al poco, el herpetólogo abría la mano.
«Creo que es una nueva especie.»
En los pocos días que pasamos en el parque nacional y la reserva del Tsingy de Bemaraha, en Madagascar, era la segunda o tercera vez que lo decía. En una isla famosa por su biodiversidad (el 90 % de sus especies son endémicas, es decir, que no se encuentran en ningún otro lugar de la Tierra), los 1.550 kilómetros cuadrados de superficie protegida son una isla en sí mismos, una especie de escarpada biofortaleza, en gran parte inexplorada y casi impenetrable a causa de la colosal formación caliza (el tsingy) que la atraviesa.
Continuar...
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