Publicado: Octubre 2009
Energía

Conectados al sol
La luz solar nos proporciona mucha más energía de la que podemos necesitar. La clave está en ser capaces de captarla en cantidad suficiente.
Por Michael Melford
Fotografías de Michael Melford
A primera hora de una despejada mañana de noviembre en el desierto de Mojave, el sol acaricia las cumbres de los montes McCullough con una luz rosada. Más allá, la luna llena se hunde sobre los resplandecientes gigavatios de Las Vegas. La planta Nevada Solar One duerme, pero la jornada de trabajo está a punto de comenzar.
Cuesta imaginar que una central eléctrica pueda ser tan hermosa: 100 hectáreas de espejos de curvas suaves alineados en largos colectores cilindro parabólicos que forman canales de luz. Orientados hacia el suelo durante la noche, están empezando a despertar (todos ellos, más de 182.000) y a seguir al sol.
«Parece que será un día de 370 grados», dice uno de los operadores de la sala de control. Su trabajo consiste en vigilar las filas de espejos parabólicos que concentran la luz del sol en largos tubos de acero llenos de aceite en circulación, que puede calentarse hasta una temperatura de 400 grados. Desde el parque de espejos, el líquido candente pasa a unos radiadores gigantescos que extraen el calor y calientan agua para producir vapor. Este vapor, a su vez, acciona una turbina y un generador que aportan a la red hasta 64 megavatios, energía suficiente para cubrir el suministro eléctrico de 14.000 hogares estadounidenses o de unos cuantos casinos de Las Vegas. «Una vez producido el vapor, el sistema es el tradicional, el estándar dentro del sector –dice Robert Cable, director de la planta, señalando una central eléctrica alimentada con gas, al otro lado de la carretera–. Usamos los mismos instrumentos y los mismos componentes que los vecinos de enfrente.»
Continuar...
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