Publicado: September 2009
Manhattan ayer y hoy

Antes de Nueva York
¿Qué vio Henry Hudson cuando desembarcó en la isla de Manhattan en 1609?
Por Peter Miller
Fotografías de Robert Clark / Ilustraciones de Markley Boyer y Ph
Uno de los visitantes más sorprendentes que ha tenido Nueva York en los últimos años ha sido un castor llamado José.
Nadie sabe exactamente de dónde vino. Dicen que quizá llegó nadando por el río Bronx desde el condado de Westchester, un suburbio de la ciudad de Nueva York situado al norte. Simplemente apareció una mañana de invierno de 2007 en una ribera del zoo del Bronx, donde derribó un par de sauces y construyó una cabaña.
«Si en aquella época me hubieran preguntado qué probabilidades había de que apareciera un castor en el Bronx, habría dicho “cero” –asegura Eric Sanderson, ecólogo de la Wildlife Conservation Society (WCS), con sede en el zoo del Bronx–. No se había visto un castor en Nueva York desde hacía más de 200 años.»
A comienzos del siglo XVII, cuando la ciudad era el poblado holandés de Nueva Amsterdam, la gente cazaba a los castores por su piel, entonces de moda en Europa. El negocio de las pieles llegó a ser tan lucrativo que los castores se ganaron un puesto en el sello oficial de la ciudad; pero los animales de carne y hueso desaparecieron. Por eso Sanderson se mostró escéptico cuando Stephen Sautner, uno de sus colegas de la WCS, le dijo que había visto signos de la presencia de un castor mientras paseaba por el río. Pensó que sería una rata almizclera, pero cuando ambos saltaron la alambrada que separa el río de uno de los aparcamientos del zoológico, encontraron la madriguera de José, y cuando volvieron un par de semanas después, vieron al propio José.
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