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Publicado: Agosto 2009

Naufragio de la época Tang

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Made in China

Un naufragio de hace 1.200 años abre una ventana al antiguo comercio mundial.

Por Simon Worrall
Fotografías de Tony Law

La economía mundial en el siglo IX tenía dos potentes motores. Uno de ellos era la dinastía Tang en China, cuyo imperio se extendía desde el mar de la China Meridional hasta las fronteras de Persia y abría sus puertos a los mercaderes extranjeros de todo el mundo. Los Tang acogían a las gentes más diversas en su capital, Changan, situada en el emplazamiento de la ac­­tual Xian, y grupos multiétnicos convivían en una urbe de un millón de habitantes, una población que ninguna ciudad occidental llegó a igualar hasta Londres en el siglo XIX. Entonces, como hoy, China era una potencia económica, y gran parte de su poder se basaba en el comercio.
El otro gran motor económico era Bagdad, capital de los abasíes desde el año 762. La dinastía abasí heredó en Oriente Medio el mundo musulmán, que hacia 750 ya se había extendido hasta el Indo por el este y hasta la península Ibérica por el oeste, llevando consigo el comercio, la cultura y la religión del islam (el propio profeta Mahoma había sido un mercader).
Para unir ambas potencias económicas estaban la Ruta de la Seda y su equivalente oceánico, la Ruta Marítima de la Seda. La ruta terrestre es la más conocida, pero las naves probablemente ya surcaban los mares entre China y el golfo Pérsico desde tiempos de Cristo. Al ritmo que marcaba el ciclo de los vientos monzónicos, la red de puertos y rutas marítimas unía Oriente y Occidente en un constante intercambio de mercancías e ideas.


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