Publicado: April 2009
Hemeroteca

El resurgir de la Santa Rusia
Tras la caída del régimen comunista, los fieles de la nueva Rusia buscan en la religión un nexo de unión con su pasado y su historia. La Iglesia ortodoxa rusa, resurgida tras 75 años de ostracismo, gana adeptos a medida que recupera su influencia y su poder. La nueva coyuntura política y el buen entendimiento con el Kremlin han vuelto a estrechar las relaciones entre Iglesia y Estado.
Por Serge Schmemann
Fotografías de Gerd Ludwig
La nueva Rusia va quedándose atrás a medida que nuestro coche se aleja de Moscú. El humo, los atascos, los centros comerciales y las vallas publicitarias del reciente despegue económico dejan paso a los arrabales grises y a las fábricas herrumbrosas de la era soviética, que a su vez se transforman en altos bosques de abedules y pinos, salpicados de prados y de aldeas congeladas en el tiempo, con sus casas de madera. De vez en cuando, un campanario de colores caprichosos quiebra el horizonte, con su cúpula dorada reluciendo bajo el intenso sol primaveral. Estamos en la gublinka, la Rusia «profunda», tan amada por eslavófilos, exiliados y pintores. Y vamos directos a su corazón.Nuestro destino es Múrom, una de las ciudades más antiguas de Rusia. Levantada sobre siete colinas en la margen izquierda del río Oká, Múrom fue la orgullosa centinela oriental de la antigua Rus de Kíev durante la Edad Media, antes de que el Imperio se expandiese y dejase tras de sí una ciudad de provincias pobre en recursos y rica en monasterios, recuerdos y mitos. Los dirigentes soviéticos trataron de eliminarlos, y hablar de la Rusia actual es, en cierta medida, hablar de un esfuerzo de reconexión con el pasado. Parte de ese pasado es también el mío.Lea el artículo completo en la revista
Facebook
Meneame
ImprimirEnviar a un amigo