Publicado: March 2009
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Wallace, el otro Darwin
Alfred Russel Wallace ha sido el evolucionista olvidado. En su viaje al archipiélago malayo en busca de animales raros para su posterior venta descubrió la teoría de la evolución simultáneamente a Darwin.
Por David Quammen
Fotografías de Robert Clark
La isla de Ternate es un pequeño cono volcánico que emerge, elegante y frondoso, del mar en el nordeste de Indonesia, 1.000 kilómetros al este de Borneo. En otro tiempo fue un centro comercial del Imperio holandés desde el que partían en barco especias y otros artículos tropicales hacia Occidente. Actualmente, su concurrida zona portuaria, sus mercados de fruta y pescado, sus mezquitas y antiguas fortalezas, el palacio del sultán y las pulcras casas de hormigón se alinean como las luces de un carrusel a lo largo de la única carretera de circunvalación que bordea la línea de la costa. La mayoría de sus laderas están cubiertas de vegetación y permanecen deshabitadas, y en esos bosques, con un poco de suerte, todavía se puede encontrar un ave deslumbrante de pecho color esmeralda, con dos largas plumas blancas pendiendo de cada hombro a modo de capa, cuyo nombre científico, Semioptera wallacii, hace honor al hombre que atrajo el interés científico sobre ella por primera vez. Ese hombre fue Alfred Russel Wallace, un joven naturalista inglés que realizó trabajos de campo por todo el archipiélago malayo a finales de la década de 1850 y principios de la de 1860. Pero lo que no hay en Ternate es una placa o una estatua que conmemore el lugar que ocupa Wallace dentro de la historia de la ciencia, o el hecho de que desde esta pequeña isla, el 9 de marzo de 1858, enviara a bordo de un vapor correo holandés que se dirigía al oeste una carta que tendría consecuencias fundamentales.La carta iba dirigida a Mr. Charles Darwin. Con ella, Wallace adjuntó un breve artículo titulado «On the tendency of Varieties to depart indefinitely from the Original Type» (Sobre la tendencia de las variedades a alejarse indefinidamente del tipo original).Lea el artículo completo en la revista
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