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Portada grande marzo 2009 Marzo 2009

Publicado: Marzo 2009

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La senda del jaguar

La senda del jaguar

La pérdida de hábitat está poniendo en peligro al gran felino de América, al dejarlo aislado en áreas fragmentarias. Un proyecto multinacional se propone crear una vasta red de corredores que conecten las poblaciones de 18 países, desde México hasta Argentina.

Por Mel White

En la penumbra del anochecer, en lo más profundo de un bosque costarricense, un joven jaguar macho se despierta, se despereza y, con silenciosa determinación, abandona para siempre el lugar donde nació.Aquí tiene sitios donde refugiarse, y cantidad de matacanes, pecaríes y agutíes para comer. Además, ha percibido la presencia de hembras con las que podría aparearse. Pero también hay un macho maduro que reclama para sí el bosque, y las hembras. El felino de más edad no tolerará rivales. El olor de la madre que transporta la brisa, tan reconfortante para el joven macho cuando era un cachorro, ya no lo retiene en su guarida. Así pues, se marcha.Pero el viajero se ha equivocado de dirección. A los pocos kilómetros llega al límite del bosque; más allá se extiende un cafetal. Impulsado por el instinto y la necesidad, sigue adelante, sin alejarse de los árboles que bordean las vallas y los ríos. Pero muy pronto no hay para él más refugio que manchas dispersas de arbustos y unos pocos árboles, donde no encuentra nada que comer. Está en una zona de fincas ganaderas y, una noche, el hambre y el olor de un becerro recién nacido hacen que supere la reticencia a aventurarse por un terreno abierto. Tras acercarse con el vientre pegado al suelo, echa a correr y mata al ternero al instante con un rápido mordisco.Al día siguiente el ganadero encuentra los restos y las huellas delatoras del jaguar. Llama a algunos vecinos y reúne una jauría de perros. Los cazadores dan con el joven macho, pero sólo van armados con escopetas de perdigones. Ansiosos, disparan desde demasiado lejos. El grueso cráneo del jaguar lo protege de la muerte, pero los proyectiles lo dejan ciego de un ojo y le destrozan la pata delantera izquierda.Lea el artículo completo en la revista


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