Publicado: March 2009
Hemeroteca

Pakistán, arte rupestre en peligro
Sobre la antigua Ruta de la Seda, en el valle del Indo, una presa y una carretera amenazan con engullir un conjunto de arte rupestre excepcional, testimonio de miles de años de historia.
Por Marie-Amélie Carpio
Fotografías de Marie Dorigny
El escenario es áspero, grandioso. Un apoteósico caos de roca en el que compiten desafiantes las cordilleras del Karakorum, del Himalaya y del Hindu Kush. A los pies de ese caos fluye un río, el Indo, por encima del cual serpentea la Karakoram Highway (KKH), única vía de acceso a los confines septentrionales de Pakistán. La «octava maravilla del mundo», como aquí se la llama, sigue el trazado de otro eje mítico, la Ruta de la Seda. El ajetreo de mercaderes, guerreros, peregrinos y aventureros que transitaron por ella pertenece al pasado, pero las piedras han conservado el recuerdo de su paso, un recuerdo presente también en el pueblo de Shing Nala. Para llegar a él hay que abandonar la carretera y atravesar un puente colgante suspendido sobre las aguas fangosas del Indo. De 30 metros de alto, la moderna obra de ingeniería tiene un aire arcaico, con sus barandillas y tablones medio hundidos. Algo que no sorprende a Harald Hauptmann. Alto, con bigote blanco y sahariana, posee la elegancia extemporánea de los exploradores de principios del siglo pasado.Tras 25 años de excavaciones arqueológicas en la región, sabe perfectamente hasta qué punto su trabajo puede resultar arriesgado y asume con despreocupación los imponderables: cobras, desprendimientos que se llevan por delante la carretera después de un chaparrón, o puentes en ruinas. A los pies del que acabamos de cruzar, una joya desconocida: budas grabados en la roca entre los siglos VI y VIII, una delicada muestra del fervor de los peregrinos que, en breve, la construcción de una presa y la ampliación de la KKH se encargarán de hacer desaparecer.Lea el artículo completo en la revista
Facebook
Meneame
ImprimirEnviar a un amigo