Publicado: December 2008
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El saqueo de Cisjordania
El saqueo amenaza los tesoros arqueológicos de Tierra Santa. Pero tanto las autoridades palestinas como las israelíes ven su labor obstaculizada por la complejidad de las líneas jurisdiccionales en Cisjordania, y contemplan impotentes cómo se expolia su pasado.
Por Karen E. Lange
Fotografías de Michael Melford
Durante un millar de años, las ruinas de Jerbat Tawas, una joya bizantina en lo alto de una ladera poblada de olivos, se irguieron al sudoeste de Hebrón. Gráciles hileras de columnas se extendían a lo largo de la basílica sobre el ornamentado suelo de mosaico de la iglesia. Pero en el año 2000, la segunda intifada se abatió con la fuerza de un terremoto. Con los palestinos combatiendo a las tropas israelíes, Cisjordania se volvió ingobernable. En poco tiempo los israelíes establecieron una red de puestos de control, aislando la zona e impidiendo a la mayoría de los palestinos que entraran a trabajar a Israel. Hombres sin trabajo empezaron a buscar otras formas de ganar dinero. Un reducido grupo armado con palas se precipitó sobre Jerbat Tawas.Con implacable eficacia los saqueadores excavaron cada cimiento, pozo y cisterna en busca de todo lo que pudieran vender: monedas bizantinas, lámparas de barro, brazaletes de vidrio
Durante aquellas tropelías derribaron columnas y abrieron zanjas, borrando los contornos de muros y puertas. Lo que antaño era un tesoro arqueológico y una parada turística obligada se convirtió en un paisaje lunar poblado de cráteres y escombros. Abu Mohrez, imán de la población, rogó a los saqueadores que se detuvieran, pero no lo escucharon. Mohrez se lleva una mano al corazón y hace un gesto de disgusto. «Lo destrozaron todo.» Desde que comenzó la segunda intifada, los saqueadores han invadido otros muchos lugares de interés arqueológico de Cisjordania (mapa, página siguiente). La falta de trabajo, la ineficacia policial de las autoridades palestinas e israelíes y la demanda de piezas antiguas en Israel han creado las condiciones perfectas para el saqueo, dice la experta en tráfico ilegal de antigüedades Morag Kersel, de la Universidad de Toronto.Lea el artículo completo en la revista
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