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Publicado: Noviembre 2008

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Tierra fértil, tierra yerma: el futuro del suelo

Tierra fértil, tierra yerma: el futuro del suelo

El futuro del mundo depende de nuestra capacidad para proteger nuestros suelos. Las explotaciones intensivas han disminuido la superficie de suelo cultivable, agravando la escasez de alimentos.

Por Charles C. Mann
Fotografías de Jim Richardson

Un caluroso día de septiembre, agricultores de todo el estado se reúnen en torno a unas máquinas enormes. Segadoras-trilladoras, empacadoras, subsoladores, cultivadoras, arados de disco y todo tipo de tractores se pueden encontrar en la feria anual de maquinaria agrícola de Wisconsin. Pero las estrellas de la muestra son las grandes cosechadoras, bautizadas con nombres de coche deportivo (Claas Jaguar 970, Krone BiG X 1000…) y pintadas con colores brillantes. Cada máquina pesa 15 toneladas y lleva unos neumáticos de la altura de un hombre. Cuando visité la feria el año pasado, la firma John Deere permitía al público probar su tractor 8530, una maravilla electromecánica tan sofisticada que no tenía ni idea de cómo manejarla. Pero mi ignorancia no era ningún problema, porque el tractor se conduce solo, orientándose por satélite. Me quedé sentado allí arriba, feliz y contento en la cabina con aire acondicionado, mientras las ruedas enormes avanzaban por la tierra.Los granjeros miran ufanos las máquinas que avanzan retumbando por los maizales. A la larga, sin embargo, podrían estar destruyendo su propio sustento. La capa arable del Medio Oeste norteamericano, una de las mejores tierras de cultivo del mundo, se compone de terrones sueltos y heterogéneos con gran cantidad de bolsas de aire entre ellos. Las máquinas grandes y pesadas, como las cosechadoras, apisonan la tierra húmeda y la convierten en una masa indiferenciada, casi en un bloque impenetrable, en un proceso llamado compactación.Lea el artículo completo en la revista


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1 comentarios

  1. Avatar

    Toñete · 10/12/2011

    Este reportaje me ha ayudado a abrir los ojos en un paraje que sufre el mismo problema, así que manos a la obra y comenzamos una nueva etapa en La Cañada del Sacristán. Enhorabuena por el importante trabajo de documentación y a todos aquellos que han apostado por la edafología.

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