Publicado: August 2008
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China, el corazón del dragón
El gigante asiático vive en la actualidad la que tal vez sea la mayor transformación económica y social de toda su historia.
Por Peter Hessler
Fotografías de Fritz Hoffmann
Mis alumnos de inglés escribían sus redacciones en hojas tan finas y baratas que parecían pieles de cebolla, frágiles y relucientes páginas que se resquebrajaban con facilidad. El lenguaje era defectuoso, pero a veces esas incorrecciones daban más fuerza a las palabras: «Mis padres nacieron en familia pobre campesina escribió un chico que se hacía llamar por el nombre inglés de Hunt. Nos cuentan que comían corteza del árbol, hierba, etc. En aquella época mis abuelos no tenían mentalidad abierta y no dejaban a mi madre ir a la escuela porque ella es una chica». Otro estudiante describía así a su madre: «Su pelo se vuelve blanco plata, y algunos de sus dientes mueven. Pero trabaja tan duro como siempre». Ésos eran los temas más corrientes. Mis alumnos valoraban la paciencia y la diligencia, y les gustaba escribir sobre la familia. La actualidad nacional a menudo los dejaba perplejos. «Soy china, pero siento difícil ver mi país claramente escribió una chica llamada Ariane. Creo que muchos jóvenes están confusos tanto como yo.»Su profesor también lo estaba. Me habían enviado a China en 1996 como voluntario de los Cuerpos de Paz. Era mi primera estancia en el país y mis primeras lecciones para aprender el idioma. Lo único que sabía con certeza era que allí las cosas iban a cambiar. Deng Xiaoping aún vivía, aunque circulaban rumores sobre su mala salud. Hong Kong todavía pertenecía a los británicos, China no había ingresado en la Organización Mundial del Comercio y la candidatura de Beijing para los Juegos Olímpicos de 2000 acababa de ser rechazada. Lea el artículo completo en la revista
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