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Portada grande julio 2008 Julio 2008

Publicado: July 2008

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Kingman, un arrecife intacto

Kingman, un arrecife intacto

Este arrecife de las Line Islands, uno de los más prístinos del mundo, sirve de punto de referencia para medir los cambios en los ecosistemas marinos y descubrir cómo eran antes de sufrir el impacto del hombre. El ecólogo marino Enric Sala investiga sus aguas y da con la que parece ser la clave del éxito: muchos depredadores y pocas presas.

Por Kennedy Warne
Fotografías de Brian Skerry

Las palmeras susurran bajo la brisa tropical, un mar turquesa lame la arena blanca, y bajo la superficie del mar se extiende un arrecife de coral rebosante de fotogénicos peces. ¿Qué podría fallar en una escena tan perfecta? El ecólogo marino Enric Sala, fellow de National Geographic, dice que un arrecife aparentemente tan próspero puede ser en realidad un ecosistema degradado. Este radical punto de vista encaja con sus observaciones realizadas en dos recientes expediciones al arrecife Kingman, situado en una cadena de atolones e islas del Pacífico (llamada Line Islands o Espóradas Ecuatoriales) que se extiende a ambos lados del ecuador, 1.500 kilómetros al sur de Hawai.Lugares como Kingman, remotos y casi intactos, conservan la memoria de lo que fue el mundo cuando la huella humana aún era leve. Sirven de punto de referencia para medir los cambios y proporcionan un modelo para la conservación. Pero son escasos. «En todo el mundo hay quizás unos 50 arrecifes en estas condiciones», dice Sala. El biólogo español ha elegido Line Islands porque ofrecen una gradación del impacto humano sobre los ecosistemas: desde el arrecife Kingman, deshabitado e inalterado, hasta la isla Kiritimati (también llamada Christmas), ecológicamente degradada y con más de 5.000 habitantes.Los 46 kilómetros del triángulo coralino de Kingman encierran una laguna de 60 kilómetros cuadrados. Fuera del agua, no crece nada. La única tierra firme se reduce a dos islas de corales muertos blanqueados por el sol y conchas de tridacnas (ostras gigantes) vacías. Pero bajo la superficie del mar se esconde un mundo de extraña exuberancia. Lea el artículo completo en la revista


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