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Portada grande abril 2008 Abril 2008

Publicado: Abril 2008

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Chimpancés de Fongoli: casi humanos

Chimpancés de Fongoli: casi humanos

Los chimpancés de esta zona de Senegal parten una rama, la afilan con los dientes y, convertida en arma, la usan para cazar. Un reciente hallazgo refueza el vínculo evolutivo entre chimpancés y humanos.

Por Mary Roach
Fotografías de Frans Lanting

El alba irrumpe de repente, como si una mano invisible hubiese pulsado un interruptor que regulara la intensidad de la luz. Avisados por la claridad, 34 chimpancés se despiertan. Aún están en los nidos que construyeron anoche sobre los árboles situados al borde de una meseta abierta.Un chimpancé que vive en su medio natural no se levanta precisamente en silencio. Se despierta aullando. Existen nombres técnicos para definir los sonidos que oigo (jadeos-aullidos, jadeos-ladridos, chillidos, gritos graves), pero a los oídos de una recién llegada son un alboroto demencial y exuberante, que además va en au-mento. Es imposible oírlo sin sonreír.Estos animales no se habían visto antes en las páginas de esta revista. Son chimpancés de la sabana, y viven en el este de Senegal y el oeste de Mali, al otro lado de la frontera. A diferencia de sus famosos congéneres del bosque lluvioso, los chimpancés de la sabana pasan casi todo el día en el suelo. Aquí no hay un dosel del bosque. Los árboles son bajos y crecen dispersos. Es un entorno muy parecido al terreno abierto y de vegetación espinosa donde evolucionaron los primeros humanos. Por esta razón, las comunidades de chimpancés como el grupo de Fongoli (así llamado por el riachuelo que atraviesa su territorio) tienen un valor singular para los científicos que estudian el origen de nuestra especie.A las 8 de la mañana, el pequeño termómetro de mi llavero marca 32 grados. La meseta que estamos atravesando es un terreno vacío, de rocas rojas y sol despiadado, sin árboles que detengan la brutal caída del sol ecuatorial. En las mochilas cargamos tres litros de agua cada uno. Cuando salimos a primera hora estaba fresca; a mediodía, podremos usarla para preparar el té.Lea el artículo completo en la revista


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