Publicado: January 2008
Hemeroteca

Ascensión al Nanga Parbat
Los Guerreros del Hielo, un equipo de alpinistas polacos, acometen el ascenso invernal al temible Nanga Parbat de Pakistán, un pico solitario situado en el extremo occidental del Himalaya.
Por Mark Jenkins
Fotografías de Tommy Heinrich
Un frío indiscriptibe, tan sobrenatural que los dos montañeros polacos, incluso en su estado de entumecimiento, lo reconocen como lo que es: el ángel de la muerte, que con sus gélidas alas ha envuelto sus cuerpos debilitados y les está chupando la poca vida que les queda, mordiéndoles los dedos ateridos de las manos y los pies, y royéndoles la nariz congelada y las mejillas consumidas.Es 12 de enero de 2007, pleno invierno en la cordillera del Karakorum, en Pakistán. Darek Zaluski y Jacek Jawien están acurrucados dentro de su tienda a 6.750 metros de altitud en la cresta sudoccidental del Nanga Parbat, la novena cima más alta de la Tierra. Todo está congelado (las botas, los calcetines, el protector solar, las botellas de agua), como residuos de una espectral glaciación. Sacan unas pilas de entre la ropa interior, las introducen en la radio y llaman al Campo Base. El viento aúlla y la nieve bombardea la tienda de nailon. Sólo se distinguen unas pocas palabras desesperadas.«Wiatr
wiatr!»El viento, el viento. Dicho como si las palabras estuvieran agonizando. Pero Zaluski y Jawien no están agonizando. Increíblemente, están intentando decidir si continúan subiendo o bajan.Llevan dos días sin dormir. El día anterior llegaron al Campo 3, en la cresta, y han pasado la noche acurrucados dentro de la tienda, agarrados a los palos para evitar que se partan a causa del viento. Lea el artículo completo en la revista
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