Publicado: April 2007
Hemeroteca

Refugio azul: áreas marinas protegidas en Nueva Zelanda
Las reservas marinas de Nueva Zelanda se han convertido en referente mundial gracias a la recuperación de su fauna marina.
Por Kennedy Warne
Fotografías de Brian Skerry
Mientras lía un cigarrillo, Bill Ballantine suelta una risita sarcástica al recordar los titulares que anunciaban la apertura de la primera reserva marina de Nueva Zelanda en 1977: «Ya no se podrá hacer nada en la bahía de la isla Goat». Había luchado durante 12 años para proteger cinco kilómetros cuadrados de hábitat marino en la costa de Northland, una región de la isla del Norte. Al fin, la protección era una realidad. Para él era el inicio de una nueva era. Para el periódico local, que expresaba la oposición de la comunidad, era el fin de otra.La mayor preocupación era la prohibición total de pescar o capturar cualquier animal en la zona. Ese tramo de mar quedaría completamente a salvo de toda interferencia humana, lo cual significaba que ya no se permitiría la pesca con caña ni con arpón. Tampoco estaría permitido sacar a las langostas de sus guaridas, ni arrancar ostras de las rocas. Según el periódico, con esta restricción, ya no quedaba razón alguna para que ningún hombre, mujer o niño neozelandés se molestara en visitar la isla Goat.Ballantine, que ahora tiene 70 años, da una calada a su cigarrillo. Está sentado a la mesa del comedor de su cabaña, en la carretera de Goat Island, a menos de un kilómetro de la bahía. Vive aquí desde que llegó de Inglaterra en 1964 para ocupar el puesto de director del recién creado Laboratorio Marino de la Universidad de Auckland, situado sobre una colina que domina la isla Goat. Lea el artículo completo en la revista
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