Publicado: February 2007
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A corazón abierto, retos de la ciencia cardiovascular
Mientras las cardiopatías alcanzan proporciones epidémicas en todo el planeta, los investigadores han decidido abandonar el viejo modelo de las «tuberías obstruidas», consistente en la reparación de los vasos sanguíneos taponados, y dirigir su investigación a las posibles causas genéticas que podrían ayudar a detectar la patología antes de que ésta se manifieste.
Por Jennifer Kahn
Fotografías de Robert Clark
Gloria Stevens está tumbada de espaldas, sedada pero consciente, observando una imagen de su corazón palpitante. Metafóricamente, el corazón de Gloria es el centro de su vida emocional, algo que no puede mostrar por la calle ni proyectar en una pantalla. Más literalmente, es una unidad de bombeo llena de sangre del tamaño de un puño cuyas contracciones rítmicas la han mantenido viva durante 62 años, y la mantendrán viva unos años más, después de una pequeña operación. En este preciso momento, el médico le está introduciendo un fino catéter en la arteria femoral a través de una incisión en la ingle, para llegar a la aorta, y desde allí hasta una de las arterias que rodean su corazón. En el extremo del catéter hay un pequeño globo. El médico conduce suavemente la punta del catéter hasta un punto donde la placa de ateroma ha reducido en un 90% la luz de la arteria. Con un movimiento rápido y experto, hincha el globo para apartar las paredes arteriales, luego deshincha el globo y a continuación inserta una endoprótesis vascular expansible, semejante a un tubito de malla metálica, que mantendrá libre el paso. Mientras Gloria mira el monitor, el estrechamiento de su arteria desaparece, y un ancho torrente la invade, como un río en época de crecida.Lea el artículo completo en la revista
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