Publicado: January 2007
Hemeroteca

Sueños y pesadillas en el Ártico
En la oscuridad del invierno, dos veteranos aventureros avanzan trabajosamente hacia el polo Norte, mientras un tercero lucha por su vida frente a la costa de Siberia.
Por Marguerite Del Giudice
Espeluznante. Es la palabra que suele oírse cuando alguien describe el cabo Arkticheski, la remota lengua de tierra donde comienza el relato de esta aventura en el Ártico. Allí no hay nada más que hielo, crujiendo como una puerta vieja agitada por el viento, y osos polares hambrientos en busca del almuerzo, que en cualquier momento podrías ser tú si no vas con cuidado. (Por eso llevas una Magnum 44 en el equipaje.) Este desolado punto en lo alto del planeta es como cualquier otro puesto avanzado siberiano, salvo en un detalle: Es el punto del cual parten algunas de las expediciones árticas más ambiciosas y algunos de los exploradores más arriesgados de nuestro tiempo, uno de los lugares donde los profesionales se diferencian de los aficionados serios y de los payasos aventureros.Lo más difícil es dejar atrás el cabo y llegar a una superficie más sólida para seguir caminando hasta el polo Norte. Dependiendo del tiempo atmosférico, ese primer paso puede ser una tarea relativamente sencilla o una sentencia de muerte. A veces, la superficie del océano se congela entera hasta la costa; otras, hay kilómetros y kilómetros de hielo marino movedizo e inestable y negras aguas libres, como las que en 2004 se tragaron a la aventurera francesa Dominique Arduin, desaparecida sin dejar rastro. No es raro tener que sobrevolar la parte más difícil o que lo rescaten a uno al borde del ataque de nervios.Lea el artículo completo en la revista
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