Publicado: December 2006
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Messner, el mejor alpinista del mundo
Como si no estuviera sujeto a las leyes físicas, Reinhold Messner escalaba los picos más elevados con el objetivo primordial de ver realizados sus retos más personales.
Por Caroline Alexander
Fotografías de Vincent J. Musi
Más allá de los muros de una fortaleza del siglo XVI en el norte de Italia, la cadena de los Dolomitas se erguía resplandeciente a la luz del atardecer. En el interior de los muros, Reinhold Messner, el mejor alpinista del mundo, estaba construyendo una montaña. Bajo su enérgica dirección, una retroexcavadora se movía pesadamente en el patio polvoriento, cargando grandes losas y depositándolas en una ingeniosa pirámide que al final del proceso formó una pequeña montaña.«Esto es el Kailasa, la montaña sagrada», dijo Reinhold. Estaba disfrutando con la escena; no sólo le producía satisfacción ver la montaña más sagrada del Tibet reproducida en miniatura bajo su supervisión, sino que también le gustaban, como yo había sospechado, el estruendo, el caos, la polvareda y la magnífica inverosimilitud de tal empresa. La recreación del Kailasa es sólo uno de los muchos elementos, extravagantes y sugestivos, que poblarán su último Messner Mountain Museum, un proyecto de museos de montaña, este último dedicado al tema «Cuando los hombres se encuentran con las montañas».Reinhold Messner se ha adentrado ya en lo que él denomina la Fase Seis de su notoria vida, sin echar de menos o al menos eso parece la Fase Uno, cuando formaba parte de la élite mundial del montañismo, ni la Fase Dos, cuando se convirtió en el mejor de los alpinistas de gran altitud.Lea el artículo completo en la revista
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