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Publicado: Noviembre 2006

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Una vida de ranas

Una vida de ranas

El peligro constante y unas increíbles tácticas de supervivencia conforman el mundo colorista de la rana arborícola de ojos rojos.

Por Jennifer S. Holland
Fotografías de Christian Ziegler

Estas ranas tropicales de ojos rojos y desmesuradas patas anaranjadas parecen gominolas. Dan ganas de coger una y guardarla en la mano. Pero es mejor dejarla ir, porque la vida de la rana arborícola de ojos rojos es un viaje extraordinario.Es la estación húmeda, y un bosque lluvioso de América Central bulle de vida. Choc, choc, suena la canción de amor de Agalychnis callidryas. Las ranas han bajado de las copas de los árboles para aparearse. Los machos luchan entre sí por el territorio y se amontonan sobre las hembras, compitiendo por fertilizar sus huevos. Ellas deambulan toda la noche, cargadas con uno o dos pretendientes, en busca de un lugar sobre el agua donde poner sus huevos gelatinosos. Al día siguiente, cientos de masas de huevos, cada una de las cuales puede tener hasta 100 futuras ranas, salpican el paisaje, y atraen a los depredadores.Los huevos de A. callidryas son presa fácil. Cuelgan a la vista durante seis días en relucientes sacos que tiemblan a la menor perturbación. Las serpientes devoran masas enteras, y las avispas extraen uno a uno los embriones. En total, dan cuenta de más de la mitad de los huevos. Otras especies emparentadas, como A. saltator, son tal vez menos vulnerables porque si bien crían con menos frecuencia, lo hacen de forma explosiva, y producen tantos huevos que la acción de serpientes y avispas casi no se nota.Lea el artículo completo en la revista


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