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Publicado: November 2006

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Focas leopardo, belleza letal

Focas leopardo, belleza letal

Corpulenta, rápida, sigilosa y mortífera, la foca leopardo ronda en los límites del hielo antártico en busca y captura de pingüinos.

Por Kim Heacox
Fotografías de Paul Nicklen

De todas las focas del mundo, sólo una, la foca leopardo, tiene fama de ser una auténtica cazadora. Con un cuerpo de hasta 3,6 metros de largo y más de 450 kilos de peso, se mueve con una agilidad y una velocidad sorprendentes, a menudo por los bordes de los témpanos de hielo, patrullando en busca de pingüinos y otras presas. Los antiguos exploradores las llamaban «leopardos marinos». Frank Worsley, capitán del Endurance en la célebre expedición dirigida en 1914 por sir Ernest Shackleton, decía en sus escritos que era «una bestia temible y magnífica». Su nombre se debe a los característicos dibujos de su piel, que Worsley describió como «un pelaje de color pardo claro salpicado con manchas marrones».Todos los veranos australes, las focas leopardo aguardan en aguas someras frente a las grandes colonias de cría de pingüinos para capturar a las aves recién emancipadas que se adentran en el mar por primera vez. La dentadura de las focas habla por sí sola: caninos e incisivos anteriores destinados a atrapar y despedazar a la presa; molares posteriores con afiladas puntas para sujetar y cortar, y unas cúspides bien encajadas que actúan como cedazos para filtrar el krill. Su dieta es de una diversidad asombrosa: krill, pingüinos, otras focas, peces y calamares. Los congéneres que forman parte de su menú son las crías de foca cangrejera o, junto a la isla de Georgia del Sur, las de oso marino antártico.Lea el artículo completo en la revista


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