Publicado: Diciembre 2005
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Parque Nacional Wapusk
El calentamiento global ha acortado la estación de las heladas en el Ártico, y los osos polares de este parque canadiense, cuya población figura entre las más meridionales del planeta, empiezan a notar los efectos del calor. Un calor que está reduciendo el hielo de la bahía de Hudson, sin el cual el espléndido oso no puede cazar.
Por John L. Eliot
Fotografías de Norbert Rosing.
Los osos polares empiezan a desplazarse en octubre, cuando las noches ya más largas hielan la bahía de Hudson y caen las primeras nieves. Siguiendo la pedregosa orilla occidental, se dirigen al norte por el marjal salobre hacia el cabo Churchill. Tras un ayuno de cuatro meses desde el deshielo anual de julio, la temporada de caza está a punto de comenzar. Los osos han pasado casi todo el verano en una «hibernación andante», durmiendo en cubiles, vagando de vez en cuando por la extensa llanura pantanosa llamada Parque Nacional Wapusk y viviendo básicamente de sus reservas de grasa.Pero pronto se formará hielo en la línea de costa de la bahía, y los osos saben que, al dirigirse hacia el norte, lo encontrarán antes, tanto el hielo como a sus principales presas: las focas anilladas. En noviembre, cuando el hielo es lo bastante grueso como para caminar sobre él, cientos de machos y hembras no preñadas se alejan de la orilla para escudriñar y olfatear los agujeros por donde salen a respirar las focas. Atrás quedan unas 200 hembras de oso preñadas, a las que Wapusk ofrece un excelente terreno de cría.Lea el artículo completo en la revista
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