Publicado: Octubre 2005
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Trafalgar, crónica de una batalla
Este mes de octubre se cumple el bicentenario de la victoria naval de la Armada británica, al mando del almirante Nelson, sobre los 33 barcos que componían la flota combinada francoespañola en aguas del cabo de Trafalgar. El combate se cobró 8.000 bajas y dejó un reguero de naufragios en el golfo de Cádiz. El estudio de las fuentes documentales y las prospecciones arqueológicas siguen aportando información sobre la cruenta batalla.
Por Simon Worrall
Mientras el teniente de navío Paul Nicolas resistía de pie en la parte delantera de popa de la cubierta del H.M.S. Belleisle, un navío de 74 cañones, en lo único que podía pensar era en echarse al suelo. No es que estuviera cansado. Pero sólo tenía 16 años y apenas llevaba embarcado tres semanas. Ahora estaba a punto de vivir su primera experiencia bélica. Era poco después del mediodía del 21 de octubre de 1805, cerca de Cádiz.Mientras el Belleisle avanzaba con una lentitud desesperante hacia el enemigo, Nicolas podía ver en el horizonte una línea de 33 navíos franceses y españoles que, adoptando la forma de una inmensa media luna, se extendían varias millas a lo largo de la costa, desde el cabo Roche, al norte, hasta el cabo de Trafalgar, al sur.La tripulación del Belleisle estaba excitada. Durante más de dos meses había estado esperando para enfrentarse a los Johnny Crapaud, como ellos llamaban a los franceses. Los artilleros habían escrito con tiza «Victoria o muerte» en sus cañones. Esa misma mañana la banda del navío había subido a cubierta e interpretado canciones patrióticas como Hearts of oak y Britons, strike home!William Hargood, capitán del Belleisle, ordenó a la tripulación que se echara al suelo cuando los primeros disparos destrozaron las jarcias y una bala de cañón decapitó a un joven recluta situado al lado de Nicolas. Sangre y pedazos de cuerpos salpicaron la cubierta.Lea el artículo completo en la revista
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