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Publicado: May 2005

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Veneno, 12 historias tóxicas

Veneno, 12 historias tóxicas

A lo largo de la historia se ha recurrido a las sustancias venenosas, a veces con propósitos siniestros y otras con fines curativos. El arsénico, la toxina botulínica, el carbunco, la mordedura de una serpiente o de una araña... ¿Venenos o fármacos? ¿Matan o curan? De hecho, los toxicólogos aseguran que estamos rodeados de «venenos», y que todo depende de la dosis con que se administren.

Por Cathy Newman
Fotografías de Cary Wolinsky

El 14 de agosto de 1996, Karen Wetterhahn, toxicóloga y profesora de química del Dartmouth College, derramó sobre su mano izquierda una gota de dimetilmercurio. Experta en el efecto cancerígeno de los metales tóxicos cuando atraviesan las membranas celulares, no prestó atención al derramar la deletérea gotita en su laboratorio. Llevaba puestos unos guantes de látex. Pero algo que ignoraba la mató. El dimetilmercurio es suficientemente volátil para atravesar los guantes. Cinco meses después, Karen, una mujer alta, delgada y vital, empezó a chocar con las puertas y a arrastrar las palabras. Después de tres semanas hospitalizada, entró en coma.«Fui a verla, pero no era el tipo de coma que me esperaba –recuerda Diane Stearns, una de sus estudiantes de posdoctorado, hoy profesora de química–. Se sacudía. Su marido vio lágrimas rodándole por las mejillas. Pregunté si sufría. Los médicos dijeron que su cerebro no parecía capaz de percibir el dolor.»Karen Wetterhahn murió cinco meses después, a los 48 años. El mercurio le había devorado las células del cerebro «como un ejército de termitas masticando durante meses», dijo uno de sus médicos. ¿Cómo es posible que una toxicóloga brillante, meticulosa y de prestigio mundial como ella tuviera ese final?Lea el artículo completo en la revista


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