Accesos rápidos


Publicidad


Revista

Portada grande abril 2005 Abril 2005

Publicado: April 2005

Hemeroteca

El hombre de Dmanisi

El hombre de Dmanisi

Hace 1,8 millones de años Homo erectus ya se había aventurado a salir del continente africano para establecerse en tierras de la actual república de Georgia.

Por Josh Fischman
Fotografías de Kenneth Garrett

En el Museo Estatal de Georgia está el pasado remoto de la humanidad. Sobre una mesa en una sala de techos altos reposa la réplica de un cráneo, con las cuencas de los ojos vacías espiando por encima de la escayola que envuelve la parte inferior de su cara. «Pero déjeme que le enseñe el original», me dice David Lordkipanidze, paleoantropólogo y director del museo de Tbilisi, capital de la república ex soviética.Lordkipanidze levanta las tapas de cuatro cajas de madera. En el interior hay cráneos de casi 1,8 millones de años de antigüedad. «Éste es nuestro jovencito», dice. En efecto, el cráneo tiene un aspecto juvenil, con rasgos menudos e incluso gráciles, y algunas piezas dentales aún no desarrolladas del todo. «Y aquí tenemos al que llamamos el viejo», prosigue. Una vez más, el cráneo es como el de un humano, pero pequeño. El rasgo más destacable es la boca.No sólo no tiene dientes, sino que casi todos los alvéolos son lisos, rellenos de tejido óseo que creció en los huecos hasta cubrirlos. «Tenía unos 40 años, y el recrecimiento óseo indica que vivió un par de años más después de perder los dientes», afirma el antropólogo. ¿Cómo sobrevivió ese hombre sin dientes, incapaz de masticar la comida? Lordkipanidze piensa que quizá lo ayudaron sus compañeros. De ser así, esos maxilares desdentados podrían ser el testimonio de algo semejante a la compasión, en una época muy temprana de la evolución humana. Lea el artículo completo en la revista


Meneame ImprimirEnviar a un amigo

0 comentarios

Si quieres opinar, tienes que estar registrado

¡Regístrate! Disfruta de todas las ventajas de pertenecer al Club National Geographic

Y, si ya eres socio identifícate.