Publicado: Febrero 2005
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Culto a los muertos en la antigua Siria
Bajo los restos de un palacio real construido a finales del siglo XVIII a.C. en la ciudad de Qatna, en el oeste de Siria, los arqueólogos han hallado evidencias de que los reyes celebraban ágapes rituales con sus antepasados muertos.
Por Karen E. Lange
Fotografías de Manoocher
El rey Idanda de Qatna se enfrentaba a un ataque inminente. Un gran ejército marchaba hacia su ciudad en el oeste de Siria. Durante unos 350 años, un hábil sistema de alianzas había permitido la supervivencia de Qatna como floreciente centro comercial en una encrucijada de caravanas de asnos. Pero hacia 1340 a.C., pequeños reinos como Qatna estaban siendo invadidos por los hititas desde el norte, los hurritas desde el cercano reino de Mitanni y los egipcios desde el sur, todos ellos en pugna por la hegemonía de Siria. «¡No desesperes! ¡Yo te protegeré!», prometía un monarca local en una carta al rey Idanda. «¡Refuerza las defensas de Qatna hasta mi llegada!», le alentaba otro aliado.En respuesta, el rey Idanda encargó a sus generales la fortificación de los cuatro kilómetros de murallas de la villa, y ordenó que los herreros armasen a sus tropas con 18.600 espadas de bronce. Los historiadores creen que después hizo algo que sólo podría entender una persona de su misma época y origen: dio la espalda al enemigo, que ya estaba próximo, y fue a compartir un ágape con sus antepasados muertos. Era luna nueva, el vigésimo noveno día del ciclo lunar mensual, fecha en la que supuestamente confluían el mundo de los vivos y el de ultratumba. Lea el artículo completo en la revista
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