Publicado: September 2004
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Ecosignos
Desde los pingüinos de la Antártida y los osos polares del Ártico hasta las flores alpinas, animales y plantas se enfrentan al calor.
Por Fen Montaigne
Fotografías de Peter Essick
Biscoe Point, un islote que se creía era el extremo de una península de la isla Amberes, es un pequeño afloramiento de roca y hielo perdido en el épico paisaje del oeste de la península Antártica. Domina el islote el glaciar Marr, una enorme masa de hielo partida en dos por el monte Français, de 2.760 metros de altura. Las azules aguas del mar de Bellingshausen están cuajadas de icebergs y veteadas de hielo marino. En un claro día de verano, el lugar resplandece.El ecólogo Bill Fraser lleva 23 de los últimos 30 años acudiendo a la península Antártica, el dedo de tierra de 1.300 kilómetros que apunta a América del Sur, y puede asegurar que lo único que no ha cambiado son las magníficas vistas. En este rincón de la Antártida, la tierra, el mar y la fauna están en un estado de continua transformación como consecuencia de uno de los procesos de calentamiento más rápidos del planeta. La temperatura media invernal de la región ha aumentado casi 5 °C en los últimos 50 años.Lea el artículo completo en la revista.
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