Una pareja de aventureros logra una hazaña que nadie había conseguido hasta ahora: atravesar sin reabastecimiento el Campo de Hielo Sur de la Patagonia, una de las mayores extensiones de glaciares del planeta. Para ello deberán enfrentarse a violentas tormentas y salvar grietas traicioneras.
Por Børge Ousland, Agosto de 2004
Es imposible huir de la meteorología en el Campo de Hielo Sur de la Patagonia, aunque la palabra «meteorología» no hace justicia a las fuerzas elementales que rigen esa extensión de glaciares del sur de Chile y Argentina, la mayor del planeta después de la Antártida y Groenlandia. El viento te derriba. La nieve te sepulta. La gélida niebla anula la visibilidad durante días. Es un lugar que hace que te sientas pequeño, pero tremendamente vivo.Hasta ahora nadie había atravesado todo el Campo de Hielo Sur sin reabastecimiento. Casi todas las expediciones habían fracasado por el mal tiempo. Pero el fotógrafo Thomas Ulrich y yo teníamos un plan: usaríamos imágenes de satélite y un GPS portátil para hallar las mejores rutas que bordean las mortíferas grietas y atraviesan las cumbres nevadas. Combinaríamos la experiencia de Thomas como alpinista y la mía como explorador polar para desplazarnos con rapidez y seguridad. Partiríamos al final del invierno, cuando hace más frío y está más oscuro, pero también cuando los puentes de nieve son más firmes y los vientos más predecibles. Salimos de la localidad chilena de Tortel el 24 de agosto de 2003 con cuatro kayaks, provisiones para 67 días y una sana inquietud ante lo que nos esperaba. Entonces empezó el trabajo duro. Lea el artículo completo en la revista.