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Publicado: August 2004

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Baobabs, raíces de África

Baobabs, raíces de África

Desde las sabanas de Tanzania hasta las playas de Santo Tomé, desde la selva de Senegal hasta los desiertos y estepas de Botswana y Madagascar, el baobab es el árbol y el alma de África. Origen de mitos y leyendas, este gigante milenario preside el paisaje del continente y forma parte de su memoria más profunda.

Por Xavier Moret
Fotografías de Andoni Canela

La pequeña isla de Kubu, que surge como una aparición fantasmal en medio de los Makgadikgadi Pans –una enorme extensión de arena y sal situada en el extremo norte del desierto de Kalahari, en el corazón de Botswana–, es el lugar ideal para aproximarse a la magia de los baobabs. Hace más de mil años, este inquietante mar exento de agua fue un gran lago rodeado de una vegetación exuberante junto al que vivían todo tipo de animales, más o menos como sucede hoy unos kilómetros más al norte, en el verde esplendor del delta del Okavango. En aquel tiempo abundaban en la isla los hipopótamos, motivo por el cual recibió el nombre de Kubu, que significa «hipopótamo» en lengua setswana. Hoy, sin embargo, apenas si hay agua unos días al año en los pans, un paisaje presidido por una desolación y austeridad extremas, donde el juego de los espejismos hace que resulte difícil orientarse sin la ayuda del GPS. Llegar a la isla de Kubu a la caída de la tarde es una experiencia que queda grabada en la memoria. Los sesgados rayos del sol arrancan un brillo intenso a la arena, y sobre este fondo deslumbrante destacan las sombras alargadas de los baobabs, revestidos de un cambiante espectro de colores que van desde el dorado del ámbar hasta el rojo de la lava incandescente.Lea el artículo completo en la revista.


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