Publicado: July 2004
Hemeroteca

Caquetá, tierra de cocaína
En el departamento de Caquetá, en el sur de Colombia, un reportero consigue acceder a las selvas controladas por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (las FARC) para documentar una economía basada en la cocaína, una cosecha ilegal que sustenta a toda la región: agricultores, comerciantes, traficantes y un movimiento guerrillero que lleva 40 años de lucha.
Fotografías de Carlos Villalón
Una tarde, mientras atravesaba el campo de fútbol del pueblo de Monserrate, vi a un hombre extendiendo polvo blanco sobre tres lonas impermeables. ¿Qué está haciendo?, le pregunté. «Secando base de cocaína respondió. Si está húmeda, pesa demasiado, y el traficante no la compra.» ¿Y lo hace a la vista de todos? «Por supuesto replicó. Todos lo hacen.» Obviamente, había entrado en un mundo donde «actividad comercial normal» había adquirido un significado completamente diferente.Acababa de bajar del barco que me había llevado por el río Caguán hasta la cuenca del Amazonas del sur de Colombia, un territorio controlado por el ejército rebelde de las FARC. Normalmente no permiten el acceso de periodistas a la zona, pero esta vez viajaba con una amiga que estaba trabajando en un proyecto sobre la vida en el ecuador. Al parecer los rebeldes lo consideraron inofensivo y nos dejaron pasar. Aun así, los lugareños desconfiaban. Inexpresivos y silenciosos, pasaban por nuestro lado como si fuéramos invisibles: ni una palabra, ni un gesto. Cuando entramos en una tienda a comprar refrescos, empezamos a entender por qué les incomodaban los forasteros. El cliente que iba delante de nosotros puso sobre el mostrador una bolsa de base de cocaína para pagar su compra. Pronto supe que los comerciantes de la zona aceptan este medio de pago: pesan la base y cogen la cantidad oportuna. Ya había trabajado antes en Colombia en otras áreas controladas por rebeldes, donde la coca se cultiva y se procesa, pero nunca había visto nada semejante. Me propuse averiguar más sobre aquel lugar tan increíble, y para ello necesitaba los contactos adecuados.Lea el artículo completo en la revista.
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