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Los misterios del mar Negro

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Los misterios del mar Negro

Randy Olson

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Los pecios de antiguos naufragios y los moluscos aportan pruebas de la epopeya de una antigua navegación comercial de altura y de un diluvio prehistórico. Hace milenios, el mar Negro no era tal mar, sino un lago de agua dulce con una superficie de aproximadamente las dos terceras partes de la actual y que no estaba conectado con el Mediterráneo. Pero hace unos 12.000 años, a finales de la última de las glaciaciones, la subida del nivel del mar por el deshielo abrió una brecha en el valle del Bósforo por la que el agua salada del Mediterráneo se precipitó como una gigantesca catarata en la cuen

Por Robert D. Ballard, Mayo de 2001

Todos coincidimos en que el pez venía del Averno. Cuando lo izamos a cubierta, estaba negro como el carbón y apestaba a ácido sulfhídrico, como a huevos podridos. Parecía salir de los infiernos. Este «pez» era en realidad un depresor de hierro de 1.000 kilos utilizado para estabilizar el sonar que remolcábamos con el buque de exploración oceanográfica de 75 metros de eslora, el Northern Horizon. El sonar había explorado el fondo del mar en busca de objetivos sólidos que sobresalieran por encima de los sedimentos blandos. Al cabo de tan sólo 24 horas, estaba totalmente corroído.El mar Negro tenía fama de peligroso ya entre los antiguos griegos, quienes lo llamaron Axenos, o «inhóspito», por la ferocidad de sus tormentas y por la hostilidad de las tribus que habitaban todo su litoral.Navegábamos junto a la costa septentrional turca, cerca del antiguo puerto de Sinop, en nuestro quinto año de investigaciones de la composición del mar Negro, masa de agua en forma de riñón de unos 1.100 kilómetros de largo por 400 de ancho. A bordo viajaba un equipo interdisciplinar altamente cualificado: expertos en robótica, científicos y estudiantes.Lea el artículo completo en la revista.

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