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Publicado: July 2000

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Australia, un duro despertar

Australia, un duro despertar

Campos yermos cubiertos de sal y poblaciones menguantes de marsupiales obligan a los australianos a debatir cómo reparar el daño infligido a su entorno único.

Por Michael Parfit
Fotografías de Cary Wolinsky

Una tormenta de polvo se desplazaba por el desierto y sobre las aguas de una inundación debajo de mi avioneta. La tormenta de polvo era peligrosa. La inundación, inesperada. Tendría que haber pensado qué podía suceder. Pero no lo hice, y ahora me encontraba en apuros.Sobrevolar Australia es como viajar en una nave espacial hacia Marte. Hay mucha arena roja y nada nos resulta conocido. Estaba atrapado en el aire volando sobre una tormenta que no me permitía aterrizar.A primera vista, Australia tiene un aspecto familiar, con sus ciudades, bosques, ríos y playas, pero en el fondo es extraña. Esa rareza ha hecho que los colonos recientes mantengan una relación inestable con su tierra. Un grupo de expertos en medio ambiente, tanto del país como extranjeros, creen que la ganadería, la tala y la minería, entre otras cosas, están perjudicando al continente desde hace dos siglos.Y ahora tenía un problema que simbolizaba tanto la extraña naturaleza de Australia como las razones por las que la gente había tenido problemas para avenirse con ella.Lea el artículo completo en la revista.


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