Accesos rápidos


Publicidad


Hemeroteca

Un dinosaurio llamado Sue

Imagen

Un dinosaurio llamado Sue

Ira Block

Contenido del artículo

Cuando, tras una dura lucha por su custodia, este objeto prehistórico fue vendido por 8,36 millones de dólares, los científicos finalmente empezaron a reconstruir el esqueleto, y la historia, del mayor Tiranosaurus rex jamás encontrado.

Por Donovan Webster, Junio de 1999

"No puedo acostumbrarme a su escala", dice Chris Brochu, un paleontólogo de 31 años del Museo Field de Historia Natural de Chicago. Brochu se encuentra en su laboratorio, en la tercera planta del museo; la cálida luz de otoño entra por una ventana situada encima de su gastado escritorio. Está mirando una imagen digital de la celebridad fósil más reciente del museo, que aparece en la pantalla de su ordenador. Se trata de la imagen animada de tomografía computerizada (o TC) del enorme cráneo de un Tyrannosaurus rex de hace 67 millones de años, al que ahora la mayor parte del mundo conoce como Sue, en honor a Sue Hendrickson, la descubridora del fósil. La tecnología ha colisionado con la prehistoria y está ayudando a desentrañar antiguos misterios sobre el mundo de Sue."Repitámoslo, pero esta vez más despacio", dice Brochu. Pulsa en el teclado de su ordenador y en la pantalla negra va apareciendo el cráneo de 1.535 milímetros, en primer lugar el hocico, luego las órbitas de los ojos, hasta llegar a la cavidad cerebral. Puedo ver dientes, los orificios nasales y estructuras óseas por dentro y por fuera. La imagen se creó en el laboratorio Rocketdyne de Boeing, California, donde el cráneo de Sue se dividió en secciones electrónicas con unos rayos X muy potentes en lugar de con sierras de disección. Cuando terminaron los barridos, Brochu juntó todas las imágenes y les dio una forma animada, creando esta radiografía en movimiento.Lea el artículo completo en la revista.

Utilidades

  • Meneame

Comentarios


Te recomendamos este artículo Cerrar

John Glenn: un hombre con una misión

En 1962, John Glenn se convirtió en el primer estadounidense que orbitó la Tierra. Treinta y seis años más tarde y con 77 años de edad, el ahora senador regresó al espacio para ayudarnos a comprender cómo envejece el cuerpo y para recordarnos que el espíritu nunca lo hace

National Geographic España

Nerón

Nerón


Suscríbete